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Bogotá/Copenhague, 17 de diciembre, 2009 – Greenpeace denunció que Colombia y Estados Unidos insisten en enfrentar la deforestación con un enfoque fraccionado, lo que debilita las posibilidades de alcanzar una meta común de reducción de emisiones para 2015.
Uno de los temas medulares de la Cumbre del Clima de Copenhague es el de REDD, un mecanismo con el cual se podría reducir el 20 por ciento del total de los gases de efecto invernadero que provocan el cambio climático. Sin embargo, aún no existe acuerdo sobre cómo instrumentar este mecanismo y sobre la mesa hay dos posturas, una que sostiene que REDD debe ser concebido y diseñado a nivel nacional y otra que postula un enfoque subnacional, o fraccionado.
Mientras la primera posición garantiza que el problema sea abordado desde una política pública integral que busca reducir las emisiones totales de un país, el enfoque subnacional promueve, en el mejor de los casos, un abordaje parcial. El enfoque subnacional o por proyectos genera, además, que la deforestación que se controla en el lugar pueda trasladarse fácilmente a otro si no existe una política nacional que contemple evitarlo.
Como una forma de ilustrar los riesgos que provoca la posición sostenida por el gobierno colombiano, activistas de Greenpeace desplegaron hoy en Copenhague un cartel con una foto que simulaba a un Álvaro Uribe envejecido pidiendo disculpas, en el año 2020, por no haber hecho todo lo posible para evitar una catástrofe climática.
El reclamo que la organización ambientalista realiza al presidente Uribe para que Colombia modifique su actual postura sobre el mecanismo para reducir las emisiones causadas por la deforestación y la degradación de los bosques y selvas (REDD), que se discute en la cumbre climática, fue acompañado por más de 60 mil ciudadanos colombianos a través de la página web www.greenpeacecolombia.org y por cientos de llamados efectuados a las autoridades ambientales.
"El presidente Uribe escucho el mensaje de los colombianos demandando su asistencia a Copenhague. Sin embargo, los páramos no estarán al salvo si las emisiones de CO2 no se reducen de forma drástica a partir de 2015, y para eso, entre otras cosas, hay que acabar con la deforestación en 2020. Lamentablemente la estrategia para conseguirlo es muy débil porque no prevé su abordaje desde un enfoque nacional. En este debilitamiento, Colombia y Estados Unidos tuvieron mucho que ver", dijo Gustavo Ampugnani, coordinador político para América Latina de Greenpeace.
Greenpeace espera que en Copenhague se firme un acuerdo legalmente vinculante (obligatorio) que le dé continuidad al Protocolo de Kioto a partir de 2013 y que tenga como objetivo llevar las emisiones globales de gases de efecto invernadero que provocan el cambio climático lo más cercano a cero para mediados de siglo.
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